martes, agosto 31, 2010

alvarez si: Diversidad en la igualdad

alvarez si: Diversidad en la igualdad: "Finalmente el pasado jueves pudimos asistir al casamiento de Angela y Carlos en el marco de la ley de matrimonio igualitario. Fue una jor..."

lunes, junio 02, 2008

Espacio de poder


El concepto de poder tiene múltiples entradas e interpretaciones.

La representación del mismo también significa una multiplicidad de posibilidades de lecturas e interpelaciones.

Frente a esta situación sobre los conceptos de representación, dominación, generación y transformación, es pensada la instalación Espacios de poder, un poema visual que cobra sentido a partir de acciones relacionales de quienes se convierten de espectadores en actores propios de la obra.
Para más información, http://espaciodepoder.blogspot.com

jueves, noviembre 08, 2007

50 AÑOS DE ROCK EN ARGENTINA

Libertad y autoritarismos. Democracia y política. Cultura y consumo.
Lecturas políticas de la cultura rock en Argentina


Organizado por la Fundación Friedrich Ebert, el IADEPP y el Centro Cultural Ricardo Rojas

16 y 23 de noviembre de 2007, 20hs.
Lugar: Centro Cultural Ricardo Rojas,
Avenida Corrientes 2038, Ciudad de Buenos Aires
Entrada Gratuita. Capacidad limitada


A 50 años de la aparición del rock en Argentina (mientras se celebran –y oficializan- los 40 años del nacimiento del Rock Nacional), la propuesta del ciclo es pensar los vínculos entre el Rock, lo político y la política en la Argentina, en un aparente contexto de crisis en la relación entre la juventud y la participación política institucionalizada. Siendo el rock uno de los principales campos del “hacer” joven, el debate procura habilitar nuevas y viejas formas de articulación entre ambos terrenos.

Durante los encuentros se recorrerán las últimas cinco décadas -desde finales de los años 50 hasta el presente- revisando la escena juvenil, la cultura rock y sus diferentes coyunturas procurando generar “lecturas políticas” a fenómenos (sociales, estéticos, generacionales) que no lo son estrictamente o en el sentido más usual del término.

Con el fin de incentivar intercambios y miradas múltiples, tres expositores responderán a perfiles diferenciados: un "introductor" -que contextualizará brevemente el mundo en que se desenvuelve el período involucrado-; un "observador" -que planteará vínculos entre la vida doméstica, el mundo rock y aquello político propio de la época- y un "protagonista" -referente de la cultura rock del período-. El público presente podrá opinar y debatir con ellos. Finalmente el producto de las jornadas será publicado como parte de una apuesta por renovar las discusiones y enfoques sobre aquellas cuestiones que interpelan a la juventud y sus prácticas como sujeto y objeto de lecturas políticas.
Programa

Viernes 16 | Período 57-82: Tiempos de cintas y vinilos
Surgimiento hasta su legitimación. Rock en Malvinas donde las libertades escasearon. 60 y 70 y comienzo de los años 80, donde lo colectivo copaba la escena.
Invitados: Lucas Rozenmacher; Sergio Balardini; Miguel Grinberg.

Viernes 23 | Período 82-07: Tiempos de digitalización y sociedad de la información.
Desde la redemocratización a la sociedad de mercado donde hubo otras libertades. Décadas de 1980, 1990 y 2000. Lo personal o individual como hecho común.
Invitados: Sebastián Meschengieser; Federico Lisica; Gustavo Álvarez Núñez; Daniel Melero.

Coordinación General: Jorge Álvarez
Contacto: Prensa C. C. Rojas: 4953-3556 / 4954- 8352
rojascomunicacion@rec.uba.ar
www.rojas.uba.ar / www.usinadeideas.blogspot.com

miércoles, junio 13, 2007

La evolución de los stencils. Paredes con altura

Cuando la costumbre de ilustrar los muros se creía mediáticamente agotada, nuevas y viejas agrupaciones consolidan el arte callejero. De la explosión poscrisis a la exploración estética y la evolución de la técnica, el "street art" se propone como un medio rápido, estético, político y urbano para lograr que las paredes hablen.

Por Federico Lisica

Unas nubes amenazan con transformarse en aguacero. Feder y Valen cargan con enormes planchas y aerosoles. Su idea es dejar un homenaje a los Ramones. Que la tapa de Rocket to Russia con los cuatro punkies neoyorquinos de mirada juguetona y amenazante, permanezca grabada a tamaño real en un baldío de Burzaco. Sólo hay que pasar algunos matorrales y la pared grisácea aparece. "Va a ser un trabajo de algunas horas", adelantan. No bien la pelvis y el jean de Joey quedan eternizadas en el muro, alguien grita: "¿Qué hacen pintando acá? Váyanse". Con algunas palabras logran apaciguarse los ánimos. Mientras se emprende la retirada, con el ánimo alterado y la frustración entre los dientes, otra voz surge. "Vuelvan chicos, terminen su trabajo. Mi hijo no sabía lo que estaban haciendo." Una señora de unos sesenta años, al parecer amante del stencil, da el visto bueno para que la obra quede eternizada. La decisión final es la de volver al taller. "No vaya a ser cosa que enemistemos a madre e hijo", dicen, entre risas, los Burzaco Stencil.

Stencil ayer nomás

Hace dos años atrás, la edición del libro Hasta la victoria Stencil! se asimilaba a la presentación "oficial" de un movimiento que había comenzado a manifestarse tímidamente, aunque sin pedir permiso, a finales de los '90 en Buenos Aires, que tuvo su auge y explosión dándole figura al imaginario colectivo acompañando la crisis del 2001, y se colaba en cada resquicio de una Buenos Aires hambrienta de entender y, de algún modo reírse, pensar, molestarse, en fin, no ser indiferente a lo que pasaba en su cuadriculado urbanístico —y mental—. Pero ese título, cual stencil, regalaba un guiño —entre mordaz, utópico y cruel— sobre el mismo movimiento en sí. En cuidado packaging se le estaba dando —no sin cierta pompa— bienvenida y augurando un futuro incierto. "El stencil ya fue chicos", afirmaba el cartel que sostenía un monito impreso en las paredes. Demasiadas muestras en espacios privados, oficiales y auspiciados por gente de la que se solía desconfiar. Demasiada atención mediática. Demasiada apropiación por su costado más "trendy" (Heineken llegó a regalar planchas con su logo para pintar en la calle; John Foos usó pintadas de murales como locación joven; Lee lanzó un concurso para crear una colección de ropa intervenida).

Pero el simio se equivocó. A Doma, Bs. As Stencil, Burzaco Stencil, Vomito Attack y Run Don't walk, se le han sumado Dardo Malatesta, Cucusita, Pum Pum, Nasa, Fase, Kid Gaucho, Niña Guadaña, Punga y muchos más seudónimos y alteregos ligados sobre todo al "street art". De estar en Palermo y San Telmo ya pueden verse en toda la ciudad, aunque aún persista la importancia de algunos recorridos sobre otros. Artistas internacionales vienen, se asombran y dejan sus impresiones. Se han multiplicado las formas de canalización de este arte-diseño-oficio-vocación. Y además el fenómeno se ha federalizado (de Piquete Way en Rosario a A.P.I.O en Chubut). ¿Qué pasó en el medio?

En el principio fue el stencil

"La mirada hace algún tiempo era más fuerte porque no se veía tanto. Luego se masificó y pasó a ser algo cotidiano. Desde lo visual para quien los observaba, hasta para quienes los hacían. Es una forma muy económica de lograr un comunicado, político o de otro tipo, desde promocionar una banda de rock, hasta intervenir una señal modificándole el concepto. Es algo simple de realizar y que causa un fuerte efecto por estar en la calle", sintetiza el porqué del stencil Mariano del grupo Doma (conformado también por Julián, Orilo y Matías) quienes irrumpieron hacia 1998 con sus trabajos, y en cierta medida, son reconocidos por haber encendido la mecha. Evolución es la palabra que define su hacer. De stencils básicos pasaron a complejas intervenciones urbanas, que no sólo puede asimilarse con el llamado "Street Art" (concepto generalizador en el que se incluyen graffitis, murales, tags, y demás acciones estéticas), sus diversificaciones en el diseño los lleva a crear su propio mundo animado.

"Hay que situarse en la realidad del mundo de la gente que implementó el stencil. El stencil es una técnica más del street art. En los '80 había aparecido como una moda tímida, pero había graffitis. En los '90 tomó más fuerza. En el 2000 explotó. Pero desde hace mucho hay tags y murales. Como Doma no sólo hacemos street art, ahora realizamos videos, libros, instalaciones. En cierta manera el stencil nos permitió diversificarnos", remarca Matías. Orilo suma: "Es progreso constante. Si bien no lo utilizamos más, el stencil es súper versátil y se potenció. Nosotros los hacíamos a un color, máximo a dos. Ahora vienen los pibes con unas cosas buenísimas e hiper trabajadas. Ahora, con el street art buscamos darle un nuevo aire estético a la ciudad, pero la técnica usada varía en cada artista", remata Matías.

G. G de Buenos Aires Stencil clarifica desde el nombre: "Nosotros somos Buenos Aires Stencil, y hacemos eso: stencil. No nos vamos a cambiar nombre a Bs. As. Tonner". Para este artista, que prefiere como tantos otros mantener el anonimato, el afianzamiento del stencil tiene que ver bastante con lo ignífugo. "Prendió, prendió. Primero éramos diez, luego veinte, cincuenta, cien... Luego dejó de salir un poco en los medios, pero seguía habiendo gente interesada. Y, ojo, los que lo empezaron nunca lo hicieron pensando en el boom", describe, con ánimo crítico. Su compañero N.N. se suma "¿Y porqué no? Tarde descubrimos la pared. No sé si hay que preguntar por qué sigue, sino por qué tardamos tanto tiempo en hacerlo."

El primer comando no capitalino, Burzaco Stencil, le agrega a la primera efervescencia componentes socio históricos: "Se iba De la Rúa, los cacerolazos, todos estábamos con una actitud 'hay que moverse'. Y esta herramienta era ideal para expresarse", dicen, armando la oración entre sus dos integrantes. "En el 2001 no había otro lugar para decir cosas más que en la calle. Las ideas a mostrar, la instauraron como medio de comunicación, y lo más importante es que los jóvenes ya la tienen como propia", opina Boris de Vómito Attack, quien llegó a Buenos Aires desde Nueva York tiempo después del atentado a las torres y sentía la necesidad de manifestarse "como un vómito, justamente, y el stencil era la herramienta más práctica para hacerlo". Según Tester de Run Don’t Walk: "En toda revuelta histórica las paredes fueron las que hablaron". Federico, parte del mismo colectivo, parece volver al principio: "Nos aprovechamos de la simpleza, porque tal vez no somos muy habilidosos con el arte ni con el diseño. Tenemos el ojo entrenado. Y sabemos si una imagen te puede funcionar o no. Es tosco, directo y fácil de reproducir".

Cuestión de espacios

Tanto la muestra en el Centro Cultural Recoleta en 2004, como la cesión de un subsuelo de la casa de la Cultura del gobierno de la ciudad, significaron un momento de inflexión para todos los grupos. Su motor autogestivo se encaminaba al reconocimiento masivo, la apropiación estatal y del mainstream. "Se daba una instancia rara. Nos estábamos perfeccionando en nuestra técnica y hacíamos cosas mejores. Pero a la vez estábamos indignados. Recibíamos críticas, 'estos se vendieron', y demás. Pero los trabajos de los diseñadores y artistas estaban buenos. Querían aparecer por mérito propio. Tuvimos que bajar un poco la cabeza y aceptar lo que hacíamos", apunta Valen. Para Vomito Attack fue aún más conflictivo "Veías los auspiciantes de esas muestras y te querías matar. Llegamos a pintar 'esto es una mierd' en una de ellas. Había contenidos interesantes pero en un marco medio podrido", destila con algo de bronca Boris.

"Después de esa muestra no quería saber nada con el stencil. Además, ¿cuánto hubiera durado haciendo solamente stencil? Llegué a regalar todas mis planchas. Ahora la sigo usando, por lo urgente de salir y pintar. Si algo no te gusta de tu entorno, modificalo. El arte callejero es así. Siempre ando con marcador, aerosol y trincheta." El último 24 de marzo cuando se conmemoraron treinta años del comienzo de la dictadura: "Hice treinta 'Nunca más' y no me importaba cortarlos con la mano. Quería hasta erradicar la estética". "El tema es que las paredes se sigan pintando. No dejar de hacerlo porque ya no se hable de boom", apunta N.N.

Los Doma además de "progenitores", "referentes", "los primeros" (según acotan RDW y Bs. As. Stencil), también abrieron el camino a la diversificación. Así transitan y producen, murales, instalaciones, animaciones, motion graphics y diseño de juguetes. Vomito Attack, además de pintadas, está realizando audiovisuales, música, participará de una película con cartoneros, y hasta el mismo Boris juega a ser performer: dio una charla en una universidad norteamericana simulando ser un preso de Guantánamo. Run Don't Walk y Bs. As. Stencil fundaron su posbar en Palermo (el 2 de febrero se inaugura "Chicas, chicas, chicas", una muestra femenina de street art). Otro es el caso de Pum Pum, además de poblar de flequillos rubios la ciudad, customiza zapatillas.

Del Disney War a la primavera muralista

Si existe alguna correlación entre el cambio del sarcasmo stencilero por murales de corte naïf, y el traspaso del caldeado post 2001 al reacomodamiento social, es menos incógnita que una cuestión de costos y humores. "Cansó un poco lo del palo siempre a alguien. Y además... ¿A quién se le iba a ocurrir hacer un mural cuando la lata de pintura costaba una banda?", piensa Orilo de Doma. Las intervenciones en murales aportan un dato más para entender el fortalecimiento del street art: el trabajo en co-colectivos que, por otra parte, implica no hablar mal de la obra ajena. Cuidar la agrupación, básicamente. Una larga lista de motes que pueden hallarse en el completo foro de Internet y punto de encuentro SMNR (www.smnr.com). "Lo cooperativo pasa por pintar con otra persona más allá de las diferencias estilísticas. ¿Porqué vas a tapar lo que ya pintó otro?", afirman desde RDW. G.G suma: "Tiene que ver con jugar con lo que otro ya pintó, establecer una suerte de diálogo. Finalmente pintar en la calle te hermana".

Hay otro punto de concordancia, la conflictividad que supone el comerciar con algo que más que vocación es pintura, nombre y persona. Dice G.G. "Yo pinto en la calle. Y quienes me conocen saben que empecé pintando en la calle. Y de ahí a hacer cuadritos... no da ¿Voy a venderlo porque hay gente que me lo quiere comprar? No todo está a la venta y en la cabeza de la gente esta la idea que sí." N.N. es menos dogmático: "No me molesta que se hable de comercialización cuando nos referimos a estampas. Reproducciones que tienen un valor". El equipo de RDW puede diferenciar los tantos al concebirlo como trabajo: "No es pintar lo que hacés por placer. Cuando una marca acude a vos te contrata como peón. Lo peor es cuando se apropian de lo que vos hacés y que está en las calles. Eso me parece horrible".

Desde Vomito Attack son abiertos a las decisiones personales: “Eso queda a cargo de cada uno. Todos somos un poco putas. A Swoon, una artista muy grosa neoyorquina y que le vendió dos obras al MOMA, ahora a algunos de sus trabajos en la calle le pintan: Vendido al MOMA. Y no está bueno, porque todo lo reinvierte en su obra. Además... ¿De qué va a vivir? Es mucho mas válido que estar esclavizándote en un laburo de porquería”.

Hasta los Doma deciden insertarse en la discusión: "Utilizar nuestros recursos para trabajar a nivel comercial. Ese es un mambo bastante conflictivo. Yo sé que no estoy vendiendo mi arte. Yo estoy utilizando un recurso por el que me contrata el boludo éste. En un caso con una campaña le dimos laburo a quinces pibes. Y está buenísimo", asegura Orilo. "Hicimos cosas con Nickelodeon y MTV. Pero ahí no fuimos a vender nuestro street art", afirma Matías. "En otros casos saben que sos pillo conociendo la calle y es una forma muy barata de llegar a la gente." "Esos casos se consideran cada uno por separado", cierra Matías, el espinoso tema.

Y si de ligar estéticas "street art" se trata, muchos asocian al stencil con la iconografía punk. Lo nuclear del graffiti para el hip hop. Y hasta la electrónica se suma, de hecho una de las primeras muestras dedicadas al stencil sucedió en El Dorado. "Ahora podés titular, el stencil y el drum & bass", se ríe Fede de RDW. Por eso no es tan raro que, mientras en un baldío grisáceo de Burzaco pueda distinguirse la pelvis irresoluta del cantante de The Ramones, en un mural sobre la calle Bonpland —tierno, colorido y pop—, los de Doma escucharon, mientras pintaban unos enormes muñecotes, a un nene que decía: "Papá esto es el futuro".

Para seguir leyendo: "La Internacional Muralista".

Publicado en el suplemento No del diario Página 12; 01-02-07

domingo, mayo 13, 2007

La rebelión sin sentido. Acciones inesperadas en espacios públicos.

Ocupaciones temporales de escenarios con fines lúdicos, y, también, políticos. Internet y los mensajes de texto son el soporte de una nueva manera de interpretación artística que anda entre el snobismo y la vanguardia, y consiste en organizar encuentros espontáneos entre miles de desconocidos.

Por Federico Lisica

Acaso no haya frase más socarrona y despierta que "I know’it’s only rock and roll... but I like it" para referirse a todo lo que propone de modo manifiesto, y disimula a conciencia, la cultura rock. Con los flash mobs sucede algo parecido. Hay una traducción: multitudes relámpago. Hay una definición: encuentros lúdicos, autoorganizados y multitudinarios, donde prima la diversión y, a primera vista, el sinsentido. Hay una serie de actividades: lucha de almohadas, batalla de burbujas y bailes en la vía pública, algunas de sus versiones más reconocidas. Hay una forma de enterarse: e-mails o SMS. Hay un tiempo de vida: sólo algunos minutos, nunca estipulados; en cuanto la acción se termina, la muchedumbre festiva se disuelve y vuelve a ser masa anónima. Hay más por desentrañar acerca de esta forma de socialización que despierta interés en coolhunters, intelectuales, gurúes tecnológicos y simples buscadores de ocio.

El primero


A partir de las 18 del 18 de noviembre, Buenos Aires se sumó a la escalada de flash mobs globales. ¿O no será tan así? (ver "Del cacerolazo a la Xbox"). Pero la memoria colectiva evocará "la lucha de almohadas" como ese puntapié inicial. El evento tenía la esperanza de reunir 100 personas por 15 minutos en la plaza Benjamín Gould, más conocida como "El Planetario". Un zoom sobre este imperecedero símbolo de la modernidad porteña (desde que Soda Stereo reuniera allí bellas hordas pop) contabilizó alrededor de dos mil personas intercambiando cojines y golpes por más de dos horas. La convocatoria inicial fue obra de Marina Ponzi, una estudiante de comunicación de 23 años, quien tras haber visto en You Tube (¿podría haber sido en otra parte?) un evento del mismo tipo realizado en San Francisco, alentó desde su blog "una movida para salir un poco de la rutina". Luego de esta acción se han multiplicado los blogs, mails y SMS anunciando más pillow fights (tal su nombre global) en distintos puntos del país; un carnaval carioca en Plaza de Mayo; una reunión en un fast food para pedir comida de otro local, y bailar en plena calle (mobile-clubbing en su acepción original) con invitados muñidos de walkmans, i-pods o reproductores de MP3.

Pero antes de llevarse a cabo el primero de ellos ya habían surgido dudas. ¿Se trataba o no de un flash mob? Para los puristas, definitivamente, no. Marina había caído en el craso error de hacerlo circular por TV, radio y prensa gráfica. "La batalla de almohadas en Buenos Aires no ha sido más que un lanzamiento mediático. Si llamamos a la prensa, obviamente tendremos cinco mil o más personas. Sin publicidad más que la nuestra y de los participantes, así es como se hace", posteó en Madridmobs.net el colectivo Flash Mob Buenos Aires.

Marina, quien además solicitó la ayuda del Gobierno de la Ciudad al advertir que su idea estaba tomando cauces masivos (lo que le valió más críticas), se planta: "Estuvo buenísimo que llegue a los medios. Es algo muy nuevo. No importa tanto determinar qué es, ni la forma en la que la gente se entera, sino el hecho social de juntarse en la calle a hacer algo distinto", destaca esta chica movilizada a agilizar la modorra ociosa que percibe en la juventud argenta. ¿Por qué tanta polémica? La presencia de periodistas pervertiría la pureza de un evento concebido para despertar cierta ingenuidad entre los participantes, una nueva forma de interacción y segunda realidad, o mejor dicho, interfiriendo en la cotidianidad preestipulada de asistentes y mirones. "Preguntarse si los flash mobs son inteligentes es como preguntarse si el surrealismo o la patafísica lo eran. Se intenta, eso sí, realizar una acción que contraste con la actividad corriente del sitio elegido", señala el grupo Madrid mobs en su site. El lema de esta agrupación, una de las más experimentadas a nivel mundial, nace del célebre SMS español que alentó la caída del gobierno de Aznar: "Por la verdad... ¡Pásalo!" mutó a "Pásalo... bien".

El espíritu del '68

Si el límite entre la distracción autoorganizada y la declaración social se desdibujan, para Howard Rheingold -gurú de los smart mobs- ambas experiencias son parte de las llamadas multitudes inteligentes (ver: "Estamos al borde de una era"). Otro que celebraría a los mobbers es Guy Debord -padre del situacionismo-. Hay una conexión evidente entre aquel movimiento, que sorprendiera en el Mayo francés con su "détourment" (extraer de su contexto original un objeto, símbolo o mensaje provocando un nuevo significado) y los flash mobs.

O como afirma Cathy, uno de los organizadores de los colectivos galos "Generación Precaria" (www.generation-precaire.org) y "Jueves Negro" (www.jeudi-noir.org): "El situacionismo es nuestra teta, pero debemos evocar también al dadaísmo como una tetita. Igualmente, no todas las personas que comparten estas experiencias están familiarizados con aquellas vanguardias. Nuestros eventos han sido concebidos, desde sus inicios, como un acto artístico, una escultura social, un trabajo absurdo y hermoso que hace inmenso el hecho de vivir, atrayendo gente de un talento poco común".

GP puso en evidencia el uso abusivo de los "stagiaires" (estudiantes universitarios -verdaderos, ficticios y hasta graduados-) que trabajan en empresas por salarios inferiores al mínimo, bajo el pretexto de "experiencia práctica". ¿A alguien le suena parecido?

"Cuando me enteré de los primeros flashmobs, me pareció que podían ser un arma política muy bella: invitar a quien sea para revelar una situación precisa de un modo híper visual. Los nuestros son un mix de lucidez, información mediática, pedagogía y acción concreta. Es una instancia. Un instante. Pueden ser graciosos, son visibles, y simulan no reproducirse jamás", recalca Cathy sobre sus mitines, en donde las pancartas se mezclan con papel picado, grafitis y demás apropiaciones del espacio público. Casi casi como las actividades que realiza el Grupo de Arte Callejero (GAC) en nuestro país. Pero en vez de referirse a la opresión de las fuerzas de seguridad y la (re)construcción de la memoria histórica, utilizan la comunicación informática (en sus sites pueden encontrarse sus manuales de acción) para coordinar acciones y luego desafiar en la calle "la negación del ministerio por una mayor cohesión social y el abuso del trabajo libre en tal empresa u ONG".

Unión en movimiento

“Jueves Negro”, una especie de subsidiaria de GP, difunde a través de fiestas móviles en casas e inmobiliarias, el problema (del Primer Mundo) de los contratos de locación exigidos al sector joven. “Tuvimos una respuesta cándida”, afirma Cathy, sobre la repercusión en los medios y sus —cada vez más— populares manifestaciones. Pero también se han topado con críticas furibundas centradas en su estrategia para generar conciencia. Básicamente la tildan de “activismo de robot” y puro esnobismo. Su réplica: “Nuestro impacto más hermoso es revelar los problemas a la opinión pública, y unir lo desunido en jóvenes, que creíamos cada uno en su propia isla. Trastrocar lo que anda mal, agitando un fenómeno de compañía entre las nuevas generaciones”.

Si los flash mobs son "la movida del verano" o manifiestan en la urbe los rizomas organizativos propios de las nuevas tecnologías, aún está por verse. "Yo pruebo, con cosas originales y no tanto. Además no gano plata con esto, y no me lleva más tiempo que el de sentarme en la máquina y subir las ideas al blog (http://luchadealmohadas.blogspot.com). Sé que me gustaría hacer algo que trascienda, que no se quede en tal acción y se disuelva. El potencial está", señala Ponzi. Cathy, desde Francia concluye: “Es un terreno de experimentación. El componente de la moda no está excluido. El legado de las vanguardias está presente, pero ellas no volverán jamás. Es el debut de algo que naturalmente se transformará en otra cosa”. O como diría un Mick Jagger cibernético: "Lo sé... es sólo un flash mob, pero me gusta".

Para seguir leyendo:
Del cacerolazo a la Xbox: Preguntas, sectarismo y marketing

Entrevista con Howard Rheingold: "Estamos al borde de la extinción de una era"

—¿Cómo podría definirse un “smart mob”?

—Una multitud inteligente es un grupo, pequeño o grande, que fusiona la acción colectiva social, política y económica. Su diferencial radica en la utilización de los medios de comunicación móviles e Internet para informarse y coordinar acciones. Lo que sobresale es la conexión entre personas en espacios y en pasos antes inadmisibles, cuya comunicación nunca hubiera podido establecerse de otro modo.


Publicado en el suplemento No del diario Página 12; 04-01-07

lunes, abril 16, 2007

El stencil de Pumpum

Pasó el boom stencil y cuando el fervor y el ingenio comenzó a caer, la legión de taggeros salió con sus marcadores. Conozcan a Pumpum, una de las artistas fugaces de las calles.

Txt de Mariano Del Aguila.
mdelaguila@clarin.com

Big Flequi golpea de nuevo. Cuando la dinámica de los stencils parece haberse agotado (salvo apariciones contadas y la apropiación por parte del rock barrial enmudecido, la técnica no creció), las paredes vuelven a hablar. Siempre habrá alguien que necesita atacar. Con fuerza, el tag (trazo de marcadores extra gruesos) recuperó su voz. Ya no hablamos (solamente) de firmas escondidas en jeroglíficos. Sin chistes fáciles, una manada de criaturas deliciosas se reproducen en la ciudad. Dominan las cajas de los semáforos, los tachos naranja de la basura. Unos en particular, con gesto de ideograma, cobran identidad gracias a una onomatopeya: Pumpum. El gesto, indudablemente, es femenino, se repite por calles y avenidas. ¡Sigan al conejo!

Las pistas nos llevan hasta Jimena C, la rubia detrás de la saga Pumpum. ¿Una onomatopeya? ¿Un latido? "Es un apodo. Me lo puso un amigo. Decía que yo era tranquila, pero de pronto, ¡pumpum! Empezaba a los tiros".

A una nueva ola de grandes murales (mucho fantasma de pac man y criaturas inflables, por suerte, a pleno color en los paredones de plazas antes sombrías) de artistas visuales como Doma, Fase y los Rundontwalk, se incorporó una camada de dibujantes de mano alzada. "Es un placer para mí salir en bicicleta de noche, parando en los tachos, y dibujar. Respeto a las casas, pero no a los 'Cliba'", dirá de los tachos. "Son como pizarroncitos, les veo una ansiedad de ser dibujados". ¿Nunca una casa? "Sólo de amigos. Y si hay algún portón, o la chapa del medidor de gas iniciado, ¡ataco!". A veces salen juntos (Pumpum tiene aliados: Nerf y Dier), pero por lo general, va en solitario. "No me gustan las crews, es masculino. Y chicas hay; pocas, pero hay".

En su universo en micro escala, colas y orejas se estiran hasta los límites. Hay dragones Bubble Bobble, rulos con ojos y en especial, Big Flequi, la nena con melena, casi un autorretrato. Lo tierno convive con lo siniestro: de pronto, aparecen calaveritas (Death Ninia), monos cubistas, gruñendo, pero con corazón. "La verdad es que me re meto en ese mundo. Me la creo un poco".

Vía fotolog, sus dibujos despiertan mucha ternura y una legión de admiradores. También la contactan (para cruzar colaboraciones) artistas de Polonia, Estados Unidos o España. "Por lo general, lo que me devuelven es re bueno. Que a alguien le dé felicidad, a mí me hace el día. "Me re gusta como dejaste el barrio", le escriben. O dice / souinthesky: "Ayer tus conejitos me perseguían, en cada aula en la Fadu, cuando me bajé del colectivo, y en el camino a lo de una amiga, y en el tacho donde tiré mi boleto. Fue muy extraño". También la alertan: "Cuidado con la policía". -¿Nunca un encuentro con la Policía?

-Sí, hace poco uno me dijo "ah, eras vos", y todo termina en buenos términos. Hay señoras que me dicen que ensucio el barrio. Y hasta uno se bajó del auto, y me dijo "chiquita, eso lo pagamos todo, no ensuciés". Te das cuenta, es gente que no discierne: no dicen nada cuando Macri o Ibarra te pintaron toda la ciudad.

miércoles, noviembre 29, 2006

Segundo Encuentro de la Usina: "Mi mundo privado"

El próximo sábado 02 de diciembre, en la sede de la FLACSO, Ayacucho 551, Ciudad de Buenos Aires, realizaremos el Segundo Encuentro de la Usina, bajo el concepto: "Mi mundo privado".

La modalidad de la actividad, será nuevamente, la de taller horizontal, si pretensión de elaborar síntesis, y abarcativos de la diversidad. Nos proponemos conversar en los grupos acerca de: Lo sensorial y lo sensible. El lugar de lo creativo. La disolución del límite entre lo público y lo privado.

Y las derivas que proponemos recorrer son las siguientes:
* El lugar del cuerpo (y lo sexual) como construcción identitaria.
* El cuerpo como identidad política.
* Valores inclaudicables-valores de construcción en relación a la identidad.
* La creatividad como insumo productivo.
* Lo creativo ocioso y su autonomía o continuum en relación a lo productivo.
* ¿La creatividad puede dar paso a la esclavitud? Valor prioritario en el campo laboral.
* ¿Hay link entre lo público y lo privado? ¿dónde? ¿cómo?
* ¿Hay disolución del límite tradicional entre lo público y lo privado? ¿dónde?
Nos vemos!

domingo, octubre 29, 2006

Usina de Ideas - Devolución - Momento Blog

Usina de Ideas. Encuentro de Intercambio y Devolución

El pasado miércoles 25 de octubre, nos reunimos en Sonoridad Amarilla, con el objetivo de realizar una devolución participativa de lo producido en, y a partir de, el primer encuentro de la Usina.


En la ocasión, presentamos, además, el blog como espacio virtual interactivo. Generamos conversaciones grupales con referencia a su contenido y sus posibilidades de constituirse en una plaza virtual en la que intercambiar opiniones.

Asimismo, adelantamos ideas sobre la próxima actividad del grupo, cuya temática llevará por título "Mi Mundo Privado", y en la que indagaremos, entre todos, los nuevos links existentes entre lo público y lo privado.

Aprovechamos, de paso, para relevar temas clave, que nos permitan ir preparando la actividad desde una perspectiva metodológica que incluya, desde su diseño, la opinión de los asistentes.


Seguimos, de este modo, con la intención de construir una agenda colectiva de ideas y debate. Y generar un tanque de ideas sobre cotidianeidad y mundos juveniles.

miércoles, septiembre 13, 2006

Compromiso, Participación y Militancia

Track II: El tema del Compromiso, fue aludido en varios pasajes del debate. Sea por su ausencia, sea por su presencia, aparece como un tema fuertemente polémico.

¿De qué modos se expresa en la actualidad el compromiso?

Para la mayoría de los presentes, en la actualidad existen nuevas manifestaciones políticas, a través de canales y formatos novedosos que utilizan, por ejemplo, actividades artístico-expresivas como acto y vía de posicionamiento político. Algo similar sucede con iniciativas sustentadas en nuevos soportes tecnológicos. Sin embargo, desde el campo de la política tradicional no termina de entendérselas, por lo que no se las fomenta, produciéndose, en todo caso, intentos de cooptación, que, como resultado, generan tensiones, distanciamiento allí donde podría haber aproximación. Finalmente, se coarta su desarrollo autónomo, y el potencial impacto político de estas expresiones. En este punto, surgió la pregunta legítima:
"Es claro que desde el campo de la política no hay comprensión, ahora, si se institucionaliza, ¿qué pasa?"

En este punto del debate, los asistentes con militancia política, no pudieron evitar el reflejo de intentar "bajar línea" al resto. Intento que multiplicaba los escollos que le salían al camino. Las respuestas de este grupo, resultaron ser menos frescas y más rígidas que las del conjunto, y sostenidas, con frecuencia, mediante referencia a citas que intentaban operar como alianzas y soportes de sentido. Las diferentes subjetividades, puestas en diálogo, no acertaban siempre en el protocolo de comunicación, y los códigos de la política, para algunos parecían flotar en una atmósfera sin gravedad.

Se dijo: "Hay una esclerotización de los partidos políticos". "Hay interés en cambiar las cosas, pero parece que no hay canales. Estan las ONG pero son 'instituciones blandas' para la acción política".

Otras discusiones derivaron al "rol trascendental" que ocupan los "setentistas", en una suerte de intento de extrapolar los supuestos beneficios, sin análisis de inventario, de sus prácticas históricas, en un contexto tan diferente de aquel como el actual, que se traduce con frecuencia en una actitud de "señalar con el dedo", retando y explicando a los más jóvenes su "deber-ser", amplificando, como resultado, el distanciamiento generacional.

Finalmente, se debatió la necesidad de pensar el cruce entre compromiso y clase social, las condiciones y posibilidades que disponen unos y otros para manifestar su implicación política. En consecuencia, las diferentes expresiones que la misma pueda tener.

Remix: cómo se vehiculiza, hoy día, la participación de los jóvenes en una época singular, exigente, en un mundo globalizado, qué cada vez reconoce más a las diversidades, pero que ha profundizado las diferencias. Entre ellas las generacionales, polemizando sobre el modo en que funcionan los adultos como espejo para las siguientes generaciones.

miércoles, septiembre 06, 2006

Individualismo

Track I: La aparición del Individualismo como característica atribuida específicamente a los jóvenes de este tiempo, es una afirmación del sentido común. En los talleres, sin embargo, se debatió, cuestionó y enriqueció el planteo tradicional al punto de efectuar una distinción: individualismo no es igual a egoísmo; por tanto, se tensionó el sentido frecuentemente asociado al término. En una nueva perspectiva, se propuso una forma diferente de entender el compromiso ciudadano, no adscripto a adhesiones colectivas de viejo tipo, cohesionadoras de voluntades pero avasalladoras de las subjetividades. Ahora, en otro contexto, con otras lecciones históricas, puede pensarse un individualismo crítico e interesado, sin que esto devenga generacionalmente en un "escepticismo militante" o un "sálvese quién pueda". Es decir, emerge la posibilidad de una individualismo articulador de las voluntades individuales y respetuoso de las mismas.

Remix: a través de la palabra individualismo, el colectivo reconfigura una definición que diferencia "egoísmo" de "individualismo", ofreciendo este útimo una polisemia de traducción diferente según contextos y circunstancias.